viernes, 29 de junio de 2012

Una puerta se cierra, sí, y otras se abren.

Cuando miras atrás, cuando sabes que tu único abrigo es este teclado con el que escribir y creces y ves que la vida no es tal y como te la demostraron... Pero te fijas y ves que cuando una puerta se cierra, otras se abren, y al principio no somos conscientes de esto. Creemos que el mundo se acaba, que nunca saldremos de este agujero en el que el dolor nos ha metido. Y no es así, tarde o temprano empiezan a llegar personas nuevas, que poco a poco te hacen olvidar todo lo malo. Es ahí cuando comenzamos a escalar, a salir de ese agujero en el que estamos atrapados de la mano de esas personas nuevas que nos ayudan, aunque por el camino pocas veces nos damos cuenta de que estamos mejor, normalmente solemos recapacitar cuando ya estamos en la cima. 
Y una vez arriba, la historia se vuelve a repetir. La vida es así, subir...bajar...tiempos buenos...tiempos malos..una rueda que da vueltas y vueltas, y lo mismo te lleva a lo más alto, que te pisotea en lo más hondo.
Cuando creces, empiezas a razonar y te vas dando cuenta de este mundo, comienzas a hacerte preguntas y....¿ Realmente esas personas que van apareciendo en tu vida, tienen un papel, y una vez acabado se marchan? ¿ Hay amistades que permanezcan en tu vida hasta el final, o la mayoría vienen y van? 
Sea como sea, cada camino que se cruce con el nuestro, nos aporta algo bueno, nos da sentido a nuestra vida. Por eso no creo en la casualidad, no creo que exista una fuerza sobre-elevada que nos entregue todo, y que al mismo tiempo nos lo arrebate...

2 comentarios:

  1. Yo tampoco creo en las casualidades, las situaciones se buscan, se provocan y luego puede salir bien o mal pero siempre aprendes algo, asi es la vida, un continuo aprendizaje. Un besazo.

    ResponderEliminar
  2. Aprendizaje para ser mejor, según dicen. Besos.

    ResponderEliminar

Me hace mucha ilusión que me comentes y compartas tu opinión =). Gracias.