Era agosto. Día caluroso de agosto. Días de esos en los que el sol pica, pero tras una noche de llantos poco importaba eso. Había pasado una noche sin dormir, en el fondo de mi habitación llorando desconsolada. Aquella maldita canción me había hecho recordar demasiado. Me había hecho hundirme de nuevo, o mejor dicho, más aún de lo que ya estaba. Me había hecho zanjar temas que nunca jamás quería haberlo hecho. Pero todo tenía un significado. A la mañana siguiente, después de tanto tiempo, tú. Volvía la absurda decisión entre corazón y razón. Volvían los nervios, el corazón se aceleraba, no sentía las piernas...Mis dedos iban demasiado rápido como para teclear las letras del móvil. Me sentía idiota, después de tanto tiempo, después de todo lo pasado, me comportaba así. Por un instante pensé que le había estado importando durante todo este tiempo, que también pensaba en mí, en todo lo ocurrido, y que no había sido la única que le daba vueltas al tema. Quería volver a verme, quería hablar. Pensé que era una oportunidad y que no debía dejarla escapar. Desde ese instante, me sentí más ligera, me había quitado demasiado peso de encima, me sentía mejor.
Pasaron días. Días en los que no quería hacer nada, solo que el tiempo pasara rápidamente, que llegara ese momento. Y a día de hoy, abro los ojos y lo único que veo, lo ilusa que soy. Quizás todo fuera una prueba para ver mi reacción, mi actitud sobre todo aquel montaje.
La tristeza es el mejor método de escritura, la felicidad no tiene tiempo para ello.
domingo, 26 de agosto de 2012
viernes, 3 de agosto de 2012
La historia de Albertoesfeliz.
Hay momentos en la vida en los que combiene reflexionar, y este es para mí uno de ellos. Uno de esos momentos en los que no puedes evitar pensar cómo he llegado hasta aquí.
A veces te encuentras con situaciones que no puedes evitar que sucedan, y si no sabes superarlas, pueden afectarte en lo demás. Y tienes claro el rumbo que has de seguir, pero a veces el camino se hace demasiado largo. Así que te rodeas de gente que te acompaña aunque te equivoques. Y si te sientes solo, te refugias en tus aficciones auque solo tu las comprendas. Recurres a aquello que siempre estuvo contigo, y en ocasiones te llegas a plantear si eres tú el raro entre los demás. Pero un día comprendes que lo que importa no es ser el mejor entre los demás sino superarte a tí mismo. Da igual si te dan la razón o no. Lo que importa es creer en ti, y cuando eres capaz de saber perder es cuando aprendes a no rendirte. ¿ Y sabéis que pasó? Que desde entonces todo empezó a ir bien. Como dice un amigo mío, la actitud supera a las circunstancias. Cuando crees en tí mismo todo sale mejor. Y descubre gente en el mundo realmente maravillosa, y lo que antes te afectaba, ahora, te hace gracia. Y entre más de cinco mil persona habéis llegado a desbordarme. Ya os vale, yo que quería sonreir, me habeis hecho llorar. De todos modos, son lágrimas de felicidad.
Albertoesfeliz.
A veces te encuentras con situaciones que no puedes evitar que sucedan, y si no sabes superarlas, pueden afectarte en lo demás. Y tienes claro el rumbo que has de seguir, pero a veces el camino se hace demasiado largo. Así que te rodeas de gente que te acompaña aunque te equivoques. Y si te sientes solo, te refugias en tus aficciones auque solo tu las comprendas. Recurres a aquello que siempre estuvo contigo, y en ocasiones te llegas a plantear si eres tú el raro entre los demás. Pero un día comprendes que lo que importa no es ser el mejor entre los demás sino superarte a tí mismo. Da igual si te dan la razón o no. Lo que importa es creer en ti, y cuando eres capaz de saber perder es cuando aprendes a no rendirte. ¿ Y sabéis que pasó? Que desde entonces todo empezó a ir bien. Como dice un amigo mío, la actitud supera a las circunstancias. Cuando crees en tí mismo todo sale mejor. Y descubre gente en el mundo realmente maravillosa, y lo que antes te afectaba, ahora, te hace gracia. Y entre más de cinco mil persona habéis llegado a desbordarme. Ya os vale, yo que quería sonreir, me habeis hecho llorar. De todos modos, son lágrimas de felicidad.
Albertoesfeliz.
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