Sé que hay veces que te sientes como
una completa idiota. Miras fotos, mensajes, recuerdos...y te das
cuenta que lo perdiste todo, que por un momento tuviste la felicidad
en tus manos y dejaste ir por estar pensando en gilipolleces, por
querer buscar más de lo que tenías. ¿Y ahora? Ahora no tienes
nada.
Eres incapaz de vivir con tiempo libre
porque sabes perfectamente que si tienes tiempo de pensar, vas a
ahogarte una vez más en tus propias penas y vas a mirar hacia atrás.
Lo sabes. Lo sabes y lo haces, luchas con todas tu fuerzas para no
interesarte por esas personas, pero no puedes y las ganas ganan a tus
fuerzas. Demasiado triste para ser verdad. Y en ese punto, justo ahí,
te das cuenta que las cosas ya no son como antes, que ellos están
bien, que han encontrado su sitio ¿Y tú? Ahí sigues, hundida en tu
propia miseria, sabiendo que no eres feliz sin ellos...que no hay
un solo día en el que no puedas acordarte de ellos, que no hay una sola noche sin que dejen de correr tus lágrimas.El paso de los días, las mañanas en las que tienes que dejar de soñar para enfrentarte en una nueva batalla, porque cada día que amanece es un reto que hay que superar, es una lucha por sobrevivir. Ya hasta el salir a la calle te duele, aunque sabes que a veces no tienes ni con quien ir...pero lo peor de todo es que pides ayuda y no la encuentras, no hay nadie que pueda entenderte sin tomárselo a broma. Todos creen que es pasajero, y la misma respuesta de siempre: “Ya vendrán tiempos mejores”, como si eso arreglara algo o pretendiendo que con eso te sentirías mejor. ¿Y todo porqué? Porque has vivido ya tantas cosas que de cierta manera aparentas estar bien, finges que estás satisfecha con todo, pero en el fondo estás hecha pedacitos, estás hundida y no eres feliz.