Hace mucho que no te escribo, probablemente dos meses, pero el escalofrío del fluir del tiempo me hace asimilarlo con eternidad. Una eternidad, sí. Una eternidad en la que no he dejado ni un momento de pensarte, de intentar encontrarle una explicación a todo lo ocurrido, de intentar encontrarle una explicación a ti. Sí, pues no entiendo porqué a veces la vida es tan injusta.... Vale que no te pueda tener en mi vida tanto como quisiera, vale que seas un aire de ir y venir a mi vida (aunque muchas veces haya sido yo la que iba a buscar ese aire y traerlo para poder volver a respirar tranquila), vale que un día me quieras y al otro me odies, ya he aprendido a aceptar todo eso, pero lo que no me vale es que no pueda olvidarte.
Ahora sé que el hecho de estudiar no me sirve solo para llegar a ser alguien en la vida, sino para tener también la cabeza tan ocupada que no deje espacio para ti, para pensarte, para entristecerme....necesito estar distraída.
Seguimos en un sin vivir, en un mundo en el que todo me recuerda a ti, sobreviviendo noches en las que soy capaz de olvidarme de todo, claro que, menos de ti.