lunes, 24 de junio de 2013

¿Cansada? ¿ De qué ?

Dicen que rendirse es sinónimo de cobardía, pero a veces el querer dejarlo todo a un lado y escapar del mundo que nos persigue, es el resultado de cansancio. Cansancio por querer currarnos las cosas y siempre obtener el mismo resultado. Cansancio por insistir en algo que no tiene futuro. Cansancio por intentar algo mientras la otra persona huye. ¿Pero porqué no se cansaba de buscar siempre lo mismo y fracasar?
Muchas veces pensaba que el problema era ella, que todo aquel pasado resacoso le había dejado una nueva forma de ser. Su carácter, su pensamiento, era absurdo. De todo pensaba mal, por todo se daba aludida e incluso creía que los demás querían hacerle daño cuando no siempre era así. Sin embargo era una buena persona, siempre pendiente de los demás, a pesar de dar mucho más de lo que recibía.
Ella siempre quería estar con aquella persona, de día, de noche, de risas, de llantos, le apreciaba muchísimo. Dicen que muchas veces las personas más raras y más tímidas que te puedas encontrar en la vida, son las más misteriosas. Y así fue.
Sin embargo aquella persona era más pasota, para ella, era otra más. Otra persona más con la que reir y pasar fiestas inolvidables. Pero otra de las muchas personas que le decían: “Es que te lo tomas todo muy a pecho” o “Eres difícil de comprender”.
-“Sí, muy difícil, y ¿sabes porqué? Porque te quiero dar algo, que no existe en el mundo ya, algo de lo que todos pasan…algo que este mundo perdió hace mucho tiempo y fue cambiado por falsedad”.
-“Quizás es que no funcionamos, no soy esa persona especial. No te puedo dar otro trato”.
Malditas palabras. ¿Cómo podía negar algo que realmente no había intentado? ¿Cómo se había metido en aquel mundo tan difícil para ella sabiendo lo mal que lo había pasado y negar no poder hacerlo después?
Así fue como una vez más, las palabras no se correspondieron con los hechos. Así fue, como volvía a sentirse una inútil que no podía controlar su ganas de encontrar algo real.  Y así es, como hoy en día muchas personas ciegas, pierden la luna por contar las estrellas.
Tanto esfuerzo sin obtener lo mismo, le cansaba. Los celos empezaban a florecer, otro de los muchos defectos que los problemas de su pasado le habían dejado. Malditos celos. ¿Por qué? Los celos no son del todo malos, el sentir que no eres más para una persona que el resto, era también signo de la importancia que le daba a ella. ¿Por qué no podían ser hermanas, inseparables, sin tener que haber otra persona de por medio a la que se le prefiera más?
Pero todo esto no eran paranoias suyas. Era algo que llevaba desde pequeña, el tener un alma gemela. El tener una verdadera amistad.

Y a lo largo de su camino, las decepciones iban sumándose. Estaba cansada. Cansada de no conseguirlo, cansada de perder amistades normales por optar a más. ¿ Cansada? ¿ Cansada de qué? De no encontrar a Grande….en otra piel.