Dicen que rendirse es sinónimo de cobardía, pero a veces el
querer dejarlo todo a un lado y escapar del mundo que nos persigue, es el
resultado de cansancio. Cansancio por querer currarnos las cosas y siempre
obtener el mismo resultado. Cansancio por insistir en algo que no tiene futuro.
Cansancio por intentar algo mientras la otra persona huye. ¿Pero porqué no se
cansaba de buscar siempre lo mismo y fracasar?
Muchas veces pensaba que el problema era ella, que todo
aquel pasado resacoso le había dejado una nueva forma de ser. Su carácter, su
pensamiento, era absurdo. De todo pensaba mal, por todo se daba aludida e
incluso creía que los demás querían hacerle daño cuando no siempre era así. Sin
embargo era una buena persona, siempre pendiente de los demás, a pesar de dar
mucho más de lo que recibía.
Ella siempre quería estar con aquella persona, de día, de
noche, de risas, de llantos, le apreciaba muchísimo. Dicen que muchas veces las
personas más raras y más tímidas que te puedas encontrar en la vida, son las más
misteriosas. Y así fue.
Sin embargo aquella persona era más pasota, para ella, era
otra más. Otra persona más con la que reir y pasar fiestas inolvidables. Pero
otra de las muchas personas que le decían: “Es que te lo tomas todo muy a
pecho” o “Eres difícil de comprender”.
-“Sí, muy difícil, y ¿sabes porqué? Porque te quiero dar
algo, que no existe en el mundo ya, algo de lo que todos pasan…algo que este
mundo perdió hace mucho tiempo y fue cambiado por falsedad”.
-“Quizás es que no funcionamos, no soy esa persona especial.
No te puedo dar otro trato”.
Malditas palabras. ¿Cómo podía negar algo que realmente no
había intentado? ¿Cómo se había metido en aquel mundo tan difícil para ella
sabiendo lo mal que lo había pasado y negar no poder hacerlo después?
Así fue como una vez más, las palabras no se correspondieron
con los hechos. Así fue, como volvía a sentirse una inútil que no podía
controlar su ganas de encontrar algo real.
Y así es, como hoy en día muchas personas ciegas, pierden la luna por
contar las estrellas.
Tanto esfuerzo sin obtener lo mismo, le cansaba. Los celos
empezaban a florecer, otro de los muchos defectos que los problemas de su
pasado le habían dejado. Malditos celos. ¿Por qué? Los celos no son del todo
malos, el sentir que no eres más para una persona que el resto, era también
signo de la importancia que le daba a ella. ¿Por qué no podían ser hermanas,
inseparables, sin tener que haber otra persona de por medio a la que se le
prefiera más?
Pero todo esto no eran paranoias suyas. Era algo que llevaba
desde pequeña, el tener un alma gemela. El tener una verdadera amistad.
Y a lo largo de su camino, las decepciones iban sumándose.
Estaba cansada. Cansada de no conseguirlo, cansada de perder amistades normales
por optar a más. ¿ Cansada? ¿ Cansada de qué? De no encontrar a Grande….en otra
piel.